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Tuve una crisis de estrés postraumático tras una amenaza documentada. En lugar de llevarme a un hospital, me privaron de mi libertad tres semanas

octubre 9, 2026

Vivo con estrés postraumático, diagnosticado y tratado en España en una clínica especializada. Tras una amenaza documentada por mi trabajo tuve una crisis. Yo le había pedido a mi familia que, si eso pasaba, me llevaran a urgencias. Decidieron otra cosa: llamaron a la policía municipal y me internaron contra mi voluntad en una supuesta clínica que en realidad es un anexo, un centro sin profesionales y sin gente capacitada que se presenta como «rehabilitación». Estuve tres semanas privado de mi libertad, violentado y amedrentado sin atención medica adecuada, se me disparó el azúcar y la presión arterial  hasta que un psiquiatra me evaluó y confirmó que estoy lúcido y no soy adicto ni alcohólico y que no debía estar allí.

No soy el único periodista con estrés postraumático. Este año ha sido muy violento para mí: agresiones policiales verificadas por peritos y amenazas de presuntos integrantes del crimen organizado, documentadas ante el Ministerio Público.

Lo que pasó

Hace unos meses tuve que salir a España. Allí me atendieron en el Hospital del Mar y en una clínica especializada en estrés postraumático. Al volver, sin recursos, me quedé con mi familia.

El 11 de septiembre recibí una amenaza, documentada, por una investigación que estoy haciendo, y tuve una crisis fuerte. Una crisis de estrés postraumático es una emergencia médica: se atiende en un hospital, con especialistas. En lugar de eso, mi familia me grabó y llamó a la policía municipal. Me golpearon en el camino y me encerraron en un anexo. No me presentaron ante el Ministerio Público ni ante un juez.

Un anexo no es un hospital

Los anexos se presentan como centros de rehabilitación, pero no lo son. No hay profesionales capacitados ni enfermeros. Te internan sin tu consentimiento, te aíslan y no te dan tus medicamentos. Animal Político lo explica aquí:

https://grupoanimal.mx/opinion/anexos-violencia-rehabilitacion

Estuve ahí tres semanas. Me negué a firmar un consentimiento y me amarraron. Me aislaron y pasé días sin mis medicamentos para la diabetes: mi glucosa llegó a 425. Vi golpear a otros internos, entre ellos un menor y una persona con una enfermedad mental.

Salí cuando un psiquiatra me evaluó y confirmó lo que siempre dije: estoy lúcido. y el siquiatra y el anexo determinaron que no era adicto ni alcohólico, solo tuve una crisis.

Dónde estoy ahora

Hoy dos organizaciones de apoyo a periodistas me dan atención médica, psiquiátrica y legal. Un médico legista dio fe de mis lesiones. Voy a presentar la denuncia por secuestro, tortura, abuso policial y negligencia.

Ahora amenazan con publicar videos míos de esa crisis. Si lo hacen, solo mostrarán cómo trataron a una persona en crisis en lugar de llevarla a un hospital. Exhibir a alguien así también lo voy a denunciar.

Las crisis son comunes entre periodistas. He acompañado a colegas en crisis y formo parte de una red que los apoya. Mi trabajo y mi rigor siguen intactos.

Mi trabajo no depende de mí

Liberé mi método en una herramienta pública, para que siga funcionando pase lo que pase:

https://theverificator.net/lite

Y mi estado se puede consultar aquí:

https://theverificator.net/estado

Cómo apoyarme

Apenas tengo dinero. Si quieren y pueden apoyarme, aquí está cómo:

https://theverificator.net/donate

Hay Alberto para rato. Gracias por acompañarme.

Alberto Escorcia · 9 de octubre de 2026