
La sierra de Jalisco amaneció distinta.
Tapalpa suele despertar entre neblina y pinos. No es un lugar asociado al ruido, sino al turismo y al frío temprano. Pero esa madrugada, el sonido fue otro: aeronaves, movimiento táctico, coordinación militar.
El objetivo no era menor.
Rubén “N”, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), era el blanco de una operación federal de alto nivel.
Horas después, la pregunta explotaba en Google:
¿Mataron a El Mencho?
La respuesta oficial llegó poco después.
Sí.
¿Cómo ocurrió el operativo en Tapalpa?
De acuerdo con el comunicado de la Secretaría de la Defensa Nacional:
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La operación fue planeada con inteligencia militar central.
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Participaron Fuerzas Especiales del Ejército.
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Intervinieron aeronaves de la Fuerza Aérea.
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Se desplegó la Guardia Nacional.
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Hubo cooperación bilateral en inteligencia con Estados Unidos.
El objetivo era su detención.
Durante la intervención, el personal militar fue atacado.
Cuatro integrantes del grupo murieron en el lugar.
Tres más fallecieron durante su traslado aéreo a la Ciudad de México.
Entre ellos, Rubén “N”.
No fue una ejecución inmediata.
Fue un enfrentamiento derivado de una operación de captura.
¿Dónde lo mataron?
En Tapalpa, Jalisco.
Y ese dato explica el patrón de búsquedas que explotó horas después.
El interés se concentró principalmente en:
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Jalisco
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Guanajuato
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Michoacán
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Nayarit
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Colima
Es el corredor territorial donde el CJNG ha tenido mayor presencia operativa.
La gente no buscaba análisis político.
Buscaba confirmación.
¿Es verdad?
¿Dónde ocurrió?
¿A quién mataron exactamente?
El antecedente que conecta esta historia
Para entender la dimensión simbólica de este momento, hay que retroceder algunos años.
En junio de 2020, en Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, un convoy armado emboscó al entonces secretario de Seguridad capitalino, Omar García Harfuch.
Más de 400 disparos.
Granadas.
Un ataque militarizado en plena avenida principal del país.
Las investigaciones señalaron al CJNG como responsable del atentado. El propio García Harfuch declaró que el ataque provenía de esa organización.
No fue un episodio menor.
Fue una demostración de poder en el corazón político y financiero de México.
Años después, el tablero cambió
La madrugada del operativo en Tapalpa cerró un capítulo que comenzó en Reforma.
Rubén “N” murió durante una operación federal de alto nivel.
No se sabe si García Harfuch estuvo físicamente en el punto exacto del operativo.
No se ha confirmado si participó directamente en la detención.
No se ha informado si dará una declaración específica sobre el desenlace.
Ese detalle permanece en silencio.
Pero la línea histórica es inevitable:
El funcionario que sobrevivió a un atentado atribuido al CJNG termina formando parte del aparato de seguridad que desarticula al líder de esa organización.
En 2020, el ataque fue abierto, urbano y espectacular.
En 2026, la respuesta fue silenciosa, montañosa y quirúrgica.
Primero fueron disparos en Reforma.
Después, un operativo en la sierra.
¿Por qué hubo bloqueos después?
Horas después de confirmarse la muerte comenzaron los narcobloqueos.
Quema de vehículos.
Cierres carreteros.
Incidentes armados.
Cuando cae un liderazgo criminal con influencia regional amplia, la reacción suele ser inmediata y demostrativa.
No necesariamente estratégica a largo plazo.
Es una señal de presencia.
¿Qué significa este momento?
La muerte de un líder de esta magnitud no cierra una historia.
Abre otra.
Las preguntas ahora son:
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¿Quién asume el liderazgo?
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¿Habrá fragmentación interna?
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¿Escalará la violencia?
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¿Se intensificarán los operativos contra mandos secundarios?
Las próximas 48 a 72 horas serán determinantes.
Lo que ocurrió en Tapalpa no fue solo un enfrentamiento.
Fue un punto de inflexión en una historia que comenzó, públicamente, con disparos en Reforma y que hoy se redefine en la montaña.
